miércoles, 23 de febrero de 2011

El torneo de los siete mares

No era aquella la mejor tarde del mundo para jugar al fútbol, ni tampoco para verlo. Me encontraba sentado en la pequeña grada lateral(Descubierta, al menos que uno llevara gorra, claro) de uno de los campos de tierra del colegio Salesiano de mi antiguo barrio, a uno de cuyos equipos ayudaba a entrenaba (además de ejercer de preparador de porteros, medio delegado y de chico del botiquín) mi amigo Pedro, famoso en su época de jugador por lo broncas que era, cosas de no saber perder...que me lo digan a mi, que he sido su compañero de mus durante mucho tiempo.

Mientras me embutía aun más en el chaquetón y me frotaba las manos para hacer frente al intenso frío (desde un punto de vista cartagenero, que nosotros en cuando baja de quince grados estamos helados), el equipo de mi amigo perdía (como casi siempre), los padres intentaban animar a sus hijos con cierto entusiasmo(seguramente alguno esperaba que el zagalico le sacara de pobre, pero viendo su manejo del balón, casi mejor que confiara en las quinielas…), y nuevos goles seguían lloviendo…en contra. Que mérito tiene esto del fútbol aficionado, pensaba, aunque, tal vez mezquinamente, mi admiración iba más hacia los espectadores que a los chavales…

Por fin terminó el encuentro, con algunos tímidos aplausos, carreras hacia el vestuario…mientras se vaciaban las gradas, ya que estaba ahí, y como Pedrito aun tenia que firmar el acta, darles ánimos a sus pupilos derrotados y demás zarandajas pospartido me decidí a quedarme viendo el siguiente enfrentamiento. Pero…no pude evitar la sorpresa cuando observé que lejos de la chiquillería del match anterior, quienes ahora ocupaban el terreno estaban algo pasaditos (de kilos y de años). Sobre el césped, con una uniformidad algo fantasiosa (las camisetas tenían mas o menos el mismo color, tirando a blanco en un equipo, a oscuro en el otro, pero no debía haber dos pantalones iguales, ni en color ni en talla), 14 jugadores, siete por escuadra. Y viéndoles, quedaba claro que debió haber sido complicado reunir ese número, especialmente para el equipo oscuro, que contaba con un portero de unos 120 kilos (tirando por lo bajo), un par de defensas que debían rondar los sesenta (años) y que daban la impresión de tener la movilidad de una estatua, y una delantera de impresión, mas que nada por las abundantes protuberancias mamarias (en tamaño, no en numero, que me estabais entendiendo, eh) de las que estaba dotada la rubia jugadora. Y es que era un equipo mixto, había malos y peores. De eso me di cuenta cuanto a los 5 minutos perdían ya 2 a 0 (y porque para sacar de centro tardaban lo suyo).

A mi lado, antes de comenzar el partido, se había sentado un curioso personaje de espesa barba blanca y largos cabellos, tocado con una gorra blanca y engarzado en una túpida zamarra azul, con una muleta al lado, que se encargaba de amenizar el encuentro animando con entusiasmo a los cada vez mas atribulados chicos de oscuro. Era extranjero, de eso no cabía duda (ese Shit cuando el segundo gol…), y por esas cosas del aburrimiento y la curiosidad (y por eso de que éramos los dos únicos espectadores de la apasionante liza) intenté entablar conversación.

No fue fácil, por eso de que mi nivel de ingles es pobre (Aimsorrymaipuringlis, como les digo a los pobres británicos que me preguntan por alguna dirección), y el suyo de castellano mas o menos similar (stupid cabrones y mas vocabulario del estilo sobre todo) pero con el idioma universal de los signos y el fútbol (¿Yuardanish?ah, Brondy, laursen, mortenorsen, laudrup, red dinamite, eurocup, butrragueño,mexico), pudimos iniciar un dialogo mas o menos coherente (mas bien menos). Y así pude enterarme de quienes eran los aguerridos peloteros que estaban deleitándonos con su juego(es un decir, pero al menos le ponían ganas). Se trataba de las tripulaciones de dos barcos , el Skandi Fjord, un petrolero de pabellón bahameño y tripulación mestiza (algunos nigerianos, que era de donde traían el petróleo, indonesios, oficiales noruegos y algún filipino despistado) y el navío donde mi “Amigo” el lobo de mar (marinero de primera clase, me dijo orgullosamente mientras se palmeaba vigorosamente el pecho) estaba embarcado, el buque tanque Stoc Petrea, de bandera sueca. Y lo que yo pensé que era un simple amistoso, resultaba ser uno más del casi medio millar de partidos “oficiales” que formaban parte de una competición llamada el torneo de los siete mares. Según me explicó, el mismo estaba organizado por el comité deportivo de las gentes del mar ("Seafarers", aunque confieso que en esos momentos creí que hablaba de alguna asociación de pirómanos marinos). Las reglas de puntuación eran algo complicadas, pero al parecer contaba cualquier resultado que se fuera obteniendo a lo largo del año(con un mínimo de seis encuentros para optar al título), contra cualquier barco en cualquier puerto, teniendo ,eso si ,que ser varios de ellos contra buques de distinta nacionalidad (nacionalidad de la bandera del navio, no de tripulación). El problema del Stoc Petrea, como me decía compungido el hombre, es que la tripulación era muy reducida, y encima el estaba lesionado ( una patada de un jodido búlgaro en Amberes, me pareció entender), y como solo miembros del mismo barco podían participar en el equipo…menos el cocinero camboyano, y este porque solo tenia una pierna, estaban jugando todos los tripulantes.
Como me explicó, el número de jugadores para que el partido fuera reconocido por el comité debía ser como mínimo de 7, el máximo de 11, algo en lo que tenían que ponerse de acuerdo antes de cada choque. Habían atracado aquella misma mañana en el muelle de Escombreras, la dársena industrial de Cartagena, donde se encuentran la refinería y los depósitos de gas natural, y rápidamente se habían puesto en contacto con la tripulación del otro buque, para intentar puntuar,pero ...no, y aquí me pareció verle sonrojarse, y no precisamente por el tercer tercio de cerveza que se estaba tomando, otro año mas iban a terminar sin ganar un solo partido, es más, este año ni siquiera habían podido lograr un gol…en el tiempo que llevábamos conversando, sus compañeros habían recibido en cambio otros tres chicharros mas, y con este 5 a 0 terminó la primera parte(de treinta minutos).

Me hubiera gustado seguir hablando con el hombre, pero en ese momento llego Pedro, y con pesar tuve que dejarlo, no sin antes desearle suerte. Quien sabe, tal vez otro día, en Rótterdam, Singapur, Estocolmo o Aruba, el Stoc Petrea ganaría un partido…tal vez.

Mientras marchábamos, aun le escuchaba tatarear la letra de Spanish Lady, seguramente dedicada en mi honor…o en el de alguna olvidada amiga de la noche que le hubiera prestado algún servicio, me dije, quien sabe. Casi tuve la esperanza, después de ese sucio pensamiento, que fuera el honor a ella…

Posdata: En realidad esta no es una historia real, pero tampoco se puede decir que sea completamente inventada…mi amigo Pedro existe, el campeonato de los siete mares también (de hecho leí sobre el en una revista antigua, y es lo que me dio pie a este pequeño cuento) y ciertamente, en alguna ocasión he mantenido alguna conversación de índole aun mas extraña con algún marino, de procedencia aun mas exótica (un tripulante de un submarino de la marina india, por ejemplo). Y por supuesto, el que también existe, como podéis ver en la foto inferior, es el Stoc Petrea, último clasificado de las ediciones 2006 y 2007 del torneo… no me negareis que no tienen merito sus tripulantes, cualquier otro hubiera dejado de participar, así que desde aquí, mi homenaje.

lunes, 21 de febrero de 2011

tristeza

Hay días en que sin más, la tristeza se apodera de ti. Ni siquiera hace falta un motivo. Te basta mirarte al espejo y ver esa cara, la de siempre. Y tú al otro lado, sabiendo quien eres, que eres…y que no serás.

Y es que en ese rostro están impresos todos tus fracasos, todo lo que no fue, todo lo que nunca pudo ser, incluso todo lo que no sucederá.

Y eso es lo peor. No lo que dejaste atrás, con todo el dolor que supuso y aun supone, sino el echar la vista hacia delante y no ver nada, no poder esperar algo diferente…solo el estar condenado a repetir la misma historia.

Esa sensación de inevitabilidad te destroza el alma, mata tu esperanza y fulmina tus sueños. Dejas de ser un hombre para convertirte en una marioneta, sin capacidad de decisión, sin voluntad, manejado por el destino…

Y sin embargo, es mentira. Echas la culpa a lo que te rodea, aunque sabes que lo que realmente falla esta dentro de ti. Y eso aumenta aun mas tu rabia, llegas casi a odiarte...incluso sin el casi.

Te ves incapaz de decir esa palabra que quieres, en el momento preciso. Abres abismos donde no existen, creas montañas donde solo hay llanuras. Te regodeas en tu cobardía y abandonas el campo sin presentar batalla. Huyes, como hiciste toda tu vida.

Te hundes en los recuerdos, buscando con sadismo los más dolorosos. Y allí, como siempre, esta ese momento a la puerta de un bar cuando tu corazón murió. Un segundo puede ser eterno, desde ese instante lo comprendiste.

Ni siquiera lloraste.Estabas demasiado ocupado maldiciéndote, acusándote, condenándote. Te juraste que no volvería a pasar, que no habría próxima vez, que preferías sufrir por una negativa que por la ausencia de pregunta.

Y en parte cumpliste.

Pero no es suficiente, nunca lo es. Sigues siendo débil, sigues cayendo derrotado sin combatir. Necesitarías un ejercito para apoyarte…pero estas solo.

Y seguramente, siempre lo estarás.

miércoles, 16 de febrero de 2011

El corazón de la ciudad

La fina y helada lluvia que no paraba de caer tenia la ventaja (al menos) de distraer nuestra atención del paisaje.

Era este uno de esos escenarios que muestra sin pudor el lado oscuro de la civilización, una matanza de la estética en hormigón, el marco ideal para la andanza de los hombres grises de Ende o Serrat.

Y sin embargo, esta descripción no hace justicia a esta jungla de asfalto.

Y es que las palabras son importantes, pero las sensaciones, aun más. Y contemplar las oscuras aceras, la suciedad del ambiente, los rostros inexpresivos, como de muertos en vida, de los habitantes del suburbio, producían un vacío en el alma, una especie de podredumbre vital, como si un moderno vampiro, émulo de los compañeros de Drácula o el ministerio de hacienda, hubiera absorbido la alegría, el color, el amor, todo lo que hace la vida mínimamente aceptable. Si, incluso estoy seguro que la cerveza estaría caliente…y las mujeres, frías.

Caminar por una de estas calles es uno de esos retos diarios, de esas ocultas hazañas que jamás saldrán en los papeles, y que convierte en auténticos héroes a anónimos ciudadanos. Hay que tener mucha fuerza de voluntad para no hundirse en la desolación al tener que vivir en un ambiente así, para no intentar poner un remedio definitivo a la situación…

Árboles desteñidos, cuando los hay, alguna camaleónica cabina que terminó adoptando la atonalidad del entorno, farolas cuyas luces, mas que vencer a las tinieblas, parecen rehenes de ellas. Como las casas, todas iguales, todas horribles, más que moradas, prisiones, que mantienen encadenados a sus habitantes a este infierno moral.

Dan ganas de gritar de rabia, de aplastar bajo las cadenas de un buldózer tanta miseria, tanto esfuerzo malgastado, tanta corrupción espiritual…

Y entonces, cuando estas lleno de tan saludables pensamientos, cuando sin dudarlo apretarías ese botón grande y rojo de las películas, oyes un grito, después, mil, diez mil. Una ola de emoción sacude la atmósfera, por un momento parece que el invierno de la amargura podrá dar paso a una primavera de felicidad. Y sigues caminando, esta vez con el más importante de los alicientes en tu interior, la esperanza. Y al torcer una esquina, igual a las cien esquinas anteriores, todo cambia. Y vuelves a oír otro rugido, que como una riada mediterránea se extiende y se expande, ahogando todo lo negativo.

Y lo que al parecer no era más que un alarido sin significado, crece y se hace palabra, y se escucha, repetido por miles de gargantas, al tiempo expresión de libertad, de comunión humana, de bálsamo contra el desaliento. Y por un momento, todo lo que merece la pena, puede resumirse con tres mágicas letras:

GOL.

Posdata: Este cuento partió de la foto que os dejo debajo, ella es este relato.

jueves, 10 de febrero de 2011

El Affaire Lino

Esto que van a leer a continuación no es un relato de ficción. Se trata, aunque duela admitirlo, de una confesión.

Podemos llamarlo el problema, el caso, el incidente. Pero lo cierto, sea cual sea el nombre que le demos, es que fue un feo asunto.

Hubo un culpable, y alguna victima.

Y el culpable, fui Yo.

No estoy orgulloso de lo que hice, ni pretendo convertir estas líneas en una defensa de mi actuación.

No, digamos que llegó la hora de expiar los pecados, lavar mi conciencia y exponer al mundo el lado oscuro de mi usualmente bondadoso carácter.

Porque todos, incluso los que solemos movernos por el lado iluminado de la sociedad, podemos tener nuestros momentos grises…

Debemos retroceder en el tiempo unos meses, hasta el largo y calido verano del 2010. Cartagena ardía, como siempre en esa época. Nosotros intentábamos aliviar el calor combinando los días de playa con las noches de cerveza. Lo importante era estar siempre mojados, por dentro y por fuera.

Al menos, en el horizonte, un punto de frescor. A finales de Agosto, nos aguardaba Estocolmo. Miles de kilómetros al norte y una docena de grados menos de temperatura.

Llevábamos esperando el viaje mucho tiempo, y se puede decir lo mismo de su planificación. Como casi siempre, el encargado de estudiar el itinerario, lo que visitar, que comer y que beber, era yo.

No, no quiero usar esto de excusa, pero cuando uno tiene el poder, la tentación de usarlo para el mal, es casi inevitable. Y a veces, es imposible evitar no caer en la tentación…

Éramos siete los componentes de la expedición. Gente veterana, que ya había explorado, a riesgo de su integridad física (no conocéis el peligro de las hordas de inglesas borrachas) los antros nocturnos del Dublín invernal. Gente dura, resistente. Pero como en todas las manadas, siempre hay un macho dominante, un espécimen que destaca por su fortaleza, por sus innatas dotes para seguir de fiesta cuando el común de los mortales ya solo piensa en rendirse al sueño. Al lado de el, el resto no éramos más que decadentes candidatos al asilo.

Ese mono jefe, ese portento de la naturaleza capaz de meterse trece pintas de Guinness a lo largo de una de sus jornadas irlandesas y seguir caminando derecho y sin torcer su rumbo (que solía conducir a otra pinta, casi inevitablemente), es Félix. Si, ciertamente no es su verdadero nombre, pero uno no pretende que le demanden por injurias, se con quien me la juego, y se quien saldría perdiendo.

No es difícil describir a Félix. Es de esas personas limpias, integras, con una personalidad agradable, reforzada por su altura y su aspecto juvenil. Una compañía excelente, el típico amigo que todo hombre desea tener. Que sea abogado parece un punto negro en su historial, pero incluso eso es perdonable.

Pero…hay un aspecto del carácter de Félix que nos preocupa a todos. Su exuberancia. Su prodigalidad en el gasto de energía. Su necesidad imperiosa de probar sus límites, sobrepasándolos una y otra vez.

Estamos hablando de una persona capaz de correr cincuenta kilómetros subiendo y bajando montes, para salir de fiesta a continuación y recogerse después que el resto, que lo máximo que había subido ese día era la tapa del Wc. Eso, junto a la idea, persistente en su cerebro, de que un tiempo razonable y suficiente para descansar durante la noche son tres horas (mientras que el trabajo nunca termina realmente para el), causa entre sus amigos una cierta zozobra. Y es que, a ese ritmo, llegar a los 40 sin que te haya dado un infarto casi parece algo que celebrar.

Quiero que se entienda que esto, en buena medida, fue una de los motivos que estaban presentes en mi mente cuando se urdió el plan. Ciertamente, las posibilidades cómicas del proyecto tampoco se me escaparon, y si, sin duda existió un cierto componente maligno, un decir, yo también puedo ser malo…para que negarlo. Pero se trató en resumen, de una suma de factores difícilmente separables que condujeron al resultado final…del cual toca hablar, ahora.

Principios de Junio. Si, una fecha temprana, y de hecho una sorpresa para mi haber comprobado que fue entonces cuando se inicio todo (hubiera jurado que solo se remontaba a principios de agosto), porque aumenta lo premeditado de mi delito. Pero la realidad no se puede cambiar, aunque se quiera, y yo prefiera, esta vez al menos, ser fiel a la verdad.

Por entonces voy, cada pocos días, mandando a los compañeros propuestas de rutas, de sitios que visitar, información sobre precios, para que nos vayamos haciendo una idea de lo que nos vamos a encontrar y escuchar propuestas sobre que hacer.

La mayoría mira poco, pero que no se diga que no trabajo.

Mientras estoy procediendo a la recopilación de datos, un enlace me llama la atención.

“Estocolmo, la capital gay de Escandinavia”. Así rezaba el titulo del mismo. En ese momento, se me encendió una lucecita, y un diablillo sin escrúpulos se me colocó sobre el hombro.

Accedí a la pagina, y allí estaba el. El Lino.

En ese instante, el crimen estaba ya cometido. Mentalmente, al menos, yo ya era culpable, aunque nada hubiera sido hecho aun. Pero todo tiene un comienzo, y el cruel destino de Félix comenzó a fraguarse justo entonces.

Escribí un nuevo correo. Pero esta vez, eran cinco y no seis los destinatarios. Guardó el mail, y casi me avergüenza releerlo ahora, después de todo aquello…pero uno debe asumir sus errores, y cargar con sus efectos en la conciencia. El contenido del mensaje, era este, enviado un 12 de Junio, sábado, a las 2 y 22 de la tarde:

“Bueno, aquí tenéis unas guías interesantes sobre Estocolmo (vease una de esas guias). Es la capital gay de Escandinavia. Pero no, este mensaje que os envío tiene más que ver con Félix. Como veis no se lo estoy enviando a el. Lo que os propongo es que de alguna manera seamos capaces de hacerle desear ir a alguno de esos antros de perversión moral:

"Södermalm y Gamla Stan (casco antiguo) son los dos principales centros de vida nocturna gay en Estocolmo. En Gamla Stan encontrarás en la Torget, un favorito de todos los géneros, con temas diferentes cada noche. En Södermalm que también encontrará, por ejemplo, el club gay Side Track.
Sin embargo, en Södermalm es la fiesta de té domingo en el barco de vapor Patricia. Y si desea descansar sus pies luego de bailar, puede ir al piso superior donde se pueden admirar las luces de Estocolmo. O por qué no intentar el Club G donde todos los viernes y sábado hay fiesta, o el Club Lino orientada, al oeste de Gamla Stan, con cuatro bares, tres pistas de baile y una terraza al aire libre grande."

Así que yo intentare inculcarle la idea de que el Club Lino es la caña, cuando os proponga ir (que espero que lo haga) no le digáis que no por ser gay, por si acaso eh?, buscaros otra excusa si eso. Me lo imagino por la calle, preguntando por la dirección...”

Tal vez todo hubiera acabado aquí, como seguramente merecía, como una mas de mis propuestas caídas en el olvido.

Lamentablemente alguien me respondió, calificando la idea de algo así como “genialidad maquiavélica”. Y esa noche, o la siguiente, hable con Félix a través del ordenador. Si, cara a cara seguramente no hubiera sido capaz de semejante tropelía, pero aquí, oculto mi rostro, procedí con una abyección digna del peor criminal. Le hable del lino, de sus pistas, sus bares, de lo animado del local…olvidando mencionar ciertos factores que condicionaban sus muchos dones. Y Félix, todo bondad, todo fe en mi, procedió a grabar ese nombre en uno de los inabarcables ficheros de su mente.

Faltaban aun más de dos meses para el viaje. Dos meses que mantuve el engaño, dos meses de creación de expectativas por su parte, de descarado regodeo por parte mía y de mis cómplices pensando en lo que podría suceder

Paso el mundial, cuando fuimos campeones, y ni entonces fuimos capaces de revelarle la verdad. Es duro ver el grado de malignidad que podían albergar nuestros corazones, lo cierto de la doctrina de uno de nuestros ideólogos cuando hablaba del enfoque darwinista de la amistad…pensábamos que todo era muy divertido, y de lo que nos podríamos reír con las reacciones de Félix…sin pensar en el dolor que podíamos causar, en esa fe de niño quebrantada…Yo creo que para entonces ya estaba arrepentido en parte, pero…nada hice, sino callar y seguir el juego.

Por fin, llegó el día de nuestra partida. Segunda mitad de agosto. Salida en medio del agobiante achicharramiento del sureste español, llegada al frescor de la noche escandinava.
Ese día tocaba descansar, para comenzar temprano la siguiente jornada. Y bien que hicimos, porque al día siguiente tuvimos la fortuna de comprobar que los obreros suecos se toman en serio su trabajo, cuando a las siete de la mañana comenzamos a escuchar golpes junto a la ventana de la habitación. A un pueblo así de trabajador, te dan ganas de alabarlo cuando estas lejos, pero en ese momento nos salían otras palabras por la boca.

Andamos lo que no esta escrito, desgastando unos centímetros las suelas de nuestras botas. Pero a la noche…mientras la mayoría hizo una salida rápida y luego fue en busca del descanso (Todo sea dicho, Estocolmo, en comparación con la noche Dublinesa es un jodido convento…y de clausura), el amigo Félix, como no, siguió en acción, acompañado del también incombustible Txema. Txema…que sin saberlo, ni el ni nosotros, se iba a convertir en otra de las victimas del affaire Lino. Y es que, a pesar de recibir el correo, no se molestó en leerlo. Así que, junto con Félix, se dedicaron el resto de la noche a encontrar donde estaba el mencionado local…sin suerte. El que las preguntas fueran dirigidas preferentemente a bellas señoritas del sexo opuesto, y el que la respuesta de ellas fueran una negación ignorante o, peor aun, una mirada extrañada y una huida rápida, no inmutó en exceso a los exploradores. Ya lo encontrarían…

Segundo día. Casi más largo aun que el anterior (tantas horas de sol dan para mucho). Visitamos el ayuntamiento, para mi gusto un monumento al exceso y al gusto kitsch, y luego la joya de la corona, el museo Vasa. Es imposible expresar con palabras lo que se siente cuando entras ahí dentro y ves ese inmenso navío, rescatado del mar, el tiempo y el olvido tras trescientos años. Impresiona, pero esa palabra no hace justicia real a las sensaciones que causa.

Pero…llegó la noche. Esa tarde, buscando por Internet, le había conseguido a Félix la dirección del Lino. Así que era entonces o nunca.

Fuimos a una cervecería. Yo ya me estaba acostumbrando a esa birra ligera, con escasa graduación alcohólica que pasa por cerveza local. Sentados allí, comenzamos a dialogar sobre el Lino, todos hablando muy bien del sitio. Si alguien se hubiera decidido en ese momento a acompañarle, Félix se hubiera metido de cabeza allí…pero ninguno quería llegar tan lejos. Solo queríamos, miserables de nosotros, que el que llegara tan lejos fuera el.

Pero entonces se escuchó una voz, la de Txema, que pronunció las palabras que marcaban el fin de la farsa:

“¿Joe, ese sitio no será un bar gay no? “ (No es textualmente lo que dijo, pero si una idea aproximada de lo que quiso decir).

Félix nos miró entonces con su mirada trasparente e ingenua diciendo:

“¿no será verdad,no? “ (Tampoco es textual, pero…uno no estaba con el blog de notas apuntando…debería).

Aun se hubiera podido salvar algo, pero…con lo que me había costado mantener tanto tiempo el secreto, en lugar de reaccionar negando todo, creo que solo pude acusar a Txema con un leve: “pero para que lo dices”, a lo que el respondió “¿pero entonces es que si?

Quiero que os imaginéis la escena. Un grupo de españoles, en una mesa de una cervecería irlandesa en Estocolmo. Dos de ellos, algo amoscados, el resto, riendo a lágrima viva. Y es que contemplar los rostros de ambos y lo que nos decían (“claro, así todas las tías nos miraban raro y se marchaban”), mientras nosotros imaginábamos lo que les había pasado el día de antes…conducía inevitablemente a la carcajada. Si, yo ya estaba arrepentido (si alguien no se merecía lo que le habíamos hecho, sin duda era Félix), pero realmente no lo estaba demostrando mucho…es difícil creer en la bondad de carácter del otro, cuando ese otro se esta partiendo la caja a un metro tuya.

Pero hubo un momento en el que vi la luz. Cuando Félix me miro, se dio la vuelta y dejo claro que ya no hablaba más conmigo, y que no se esperaba eso de mi…si, entonces, comprendí la gravedad de mi acción. Había traicionado a un amigo, había hecho tambalear su fe en mí y en la amistad.
Ser malo puede ser divertido, pero si tienes consciencia, al final, el crimen paga.
Desde entonces espero ser merecedor alguna vez de su perdón, y vago en pena en busca de una penitencia que desaloje de mi alma el pecado.

Porque lo peor de todo es que en el fondo, cada vez que recuerdo todo aquello, en lugar de fijarme en lo que debieron sufrir mis amigos, sigo riéndome a carcajadas de la sorpresa de sus rostros aquella noche, en la taberna irlandesa de Estocolmo.

De eso, y de que la única escandinava con la que hubieran tenido opciones de ligar fuera una de esas suecas de las películas de Alfredo Landa, que les recibió en un bar al grito de “Españoles” (omito por pudor lo sucedido después, con unos besos inolvidables...lamentablemente inolvidables).Entiéndase que cuando digo sueca de las de Landa es que por edad hubiera podido haber participado en esas películas .Haciendo de madurita. En los 60. Y si, a ella, también le preguntaron por el Lino…

Posdata: Y no, no mentía al principio, esto es, casi íntegramente, una descripción fideligna de un hecho auténtico. ¿se nota mi arrepentimiento, no?

domingo, 6 de febrero de 2011

Vestida de cielo

- Tienes la mirada sucia.

Me dijiste, mientras sonreías dulcemente, con esa cara de no haber roto un plato nunca, que haría que cualquier hombre destrozara vajillas enteras por enlazar sus labios sobre ella.

- Hace juego con mis pensamientos.

Te respondí. No me engañabas, y sin embargo, lo hacías. Se como eres, se cual es tu disfraz, pero…no puedo evitar ansiar caer atrapado en tu embrujo.

Te diste la vuelta. Mientras yo te observaba desde la puerta, te acercaste a la ventana. Allí, dejaste deslizar la capa que te cubría, que cayó al suelo sin apenas hacer ruido…pero produciendo una honda expansiva que aceleró de golpe mi pulso.

Sola, en mitad de la habitación, únicamente cubría tu cuerpo el pálido reflejo de la luna. Estabas vestida de cielo, dirían los poetas, esa clase de hombre que descubriera hace tiempo que si no eres atractivo tienes que buscarte la vida de algún otro modo si quieres extender tus genes…

No había allí cuerpo perfecto. Ni falta que hacia. Conocía cada una de tus imperfecciones, esas que te hacían una mujer real, y no uno de esos productos mezcla del bisturí del cirujano y la pantalla de ordenador. Me acerqué a ti.

Recorrí con mis dedos tu rostro, viajando a través de las cicatrices que la vida había dejado sobre el. ¿ seria yo quizás el causante de la próxima herida, o la victima de tu venganza? No lo se, pero… ¿Quién no querría perderse entre tus brazos y pasar a ser parte de tus recuerdos? Al menos mi vida ya no habría sido en vano, me dije...

Acaricio tu roja cabellera, mientras te abrazó e inclino tu cabeza sobre mi pecho. Podría estar así cien años, el tiempo en ocasiones haría mejor en detenerse, cuando algo llega a la perfección no hay que ir con prisas.

- Estas caliente- Dijiste, y de nuevo no supe si estabas siendo inocente o fingiendo ese candor.

- A mi lado, ahora, el infierno esta helado- te respondí mientras mis manos seguían trazando palabras sobre tu piel.

- El infierno esta un poco más abajo- replicaste con un tono de voz capaz de derretir la Antártida, mientras me ponías un ejemplo práctico de su situación geográfica a mi costa…y a mi gozo.

Sabía que estaba perdido. En el fondo, incluso cuando dejas que te gane, me derrotas. Atrapado en tu red, mientras yo creo mover los hilos, tú sabes que mueves mis manos.

Vuelvo a mirarte. Allí, detrás de tu sonrisa ingenua y tu mirada cándida, creo reconocer un pozo de malicia, un océano de perversidad que me ahogara…y en lugar de huir, estoy deseando sumergirme en el. No, no será tu culpa cuando todo termine, toda la responsabilidad esta en mi mente, en mi corazón…o en aquella parte de mi cuerpo que me gobierna en estos momentos.

Sensual, te arrojas en la cama, y me esperas mientras dejo atrás todo lo que fui. Antes de unirme a ti, para el resto de la noche, para el resto de mi vida, desconecto la música.

Cuando has alcanzado el cielo, la única banda sonora que necesitas es la voz de tu ángel particular, susurrando, junto a tu oído, palabras de amor.


Ayer, eran algo más de las cuatro y media de la mañana de una de esas noches en la que mi mente decide que no tiene sueño, cuando comenzaron a aparecerme flashes de un relato. Para mi sorpresa, se trataba de un relato erótico. Al principio lo deje ir, intentando arrastrar a mi cerebro al sueño, pero era inútil. Agarré lápiz y papel, y comencé a esbozar, con una idea aquí y otra allí, lo que podría ser el germen de un pequeño cuento. Por fin, saciada su ambición, pude conciliar el sueño. Temeroso de que si no le daba forma esta noche volviera a atormentarme, este es el producto de esos pensamientos trasnochadores…por supuesto, es erótico (muy Light) y no pornográfico, que uno es un caballero…(¿)

jueves, 3 de febrero de 2011

Citas arrabaleras

Hace un tiempo, medio creé, medio surgió por su propia iniciativa un filósofo arrabalero y cínico. De nombre escogió (ni se me ocurriría decir que lo elegí yo) el de Sadman Dogson. Desde entonces, de vez en cuando aparece en mi mente alguna frase que se que procede directamente de su tortuoso cerebro. No me hago responsable de sus palabras, porque ni sus ideas son las mías (al menos al completo) ni veo la vida con su cinismo (lo mió es más la ironía amable, me gusta reírme con la gente, no de la gente.

Así pues, a partir de ahora, os quedáis con una recopilación de sus “verdades”. Que os sea leve…


"Algún día, en algún lugar, miraras a la ventana y te darás cuenta de que al otro lado hay un imbécil mirándote. Y luego, de que no es una ventana, sino un espejo"

Sadman Dogson, Filósofo existencial

“Cuando un hombre crea una obra de arte, escribe una poesía, o simplemente imagina algo nuevo, por un instante tiene en sus manos el poder de un Dios."

“Hay mucha gente que no cree en nada, salvo en todo”

Sadman Dogson, crédulo incrédulo.

“Lo que me da miedo de la gente que es capaz de morir por una idea, es que suele ser capaz también de matar por ella"

"Y al final de tu vida, si puedes mirar hacia atrás sin que te tiemble la vista, si eso sucede...es que usas lentillas"

Sadman Dogson, oculista

Si dudas de ti mismo, al menos sabes que no eres un prepotente. Otra cosa es que existe la posibilidad de que seas realmente un inútil"

Sadman Dogson, dudando

“Si alguien te mete el dedo en el ojo, te da un puñetazo, te pisa el pie y luego te escupe cuando estas en el suelo, no tengas dudas, ese tipo no te quiere bien"

Sadman Dogson, genio a cobro revertido

En el interior de casi todas las personas, casi siempre podremos encontrar algo valioso... Lo malo es que lo mismo sucede con el interior de casi todos los cerdos"

Sadman Dogson, carnicero

“el principal problema para el crecimiento humano es el crecimiento de la humanidad"
En un mundo en el que tener el tubo de escape más ruidoso es señal de lo macho que es uno no caben tener demasiadas esperanzas. Menos si eres fabricante de equipos contra la sordera"

Sadman Dogson, antimotero

“Lo paradójico, terrible y hermoso de la raza humana, es que camina mirando a las estrellas mientras aun no recogió los cristales rotos en la tierra"

Sadman Dogson, astrónomo

“Los historiadores hacen mas historia que muchos reyes y generales"

Sadman Dogson, farsario

“Vivir es un suicidio lento"

“¿Que diferencia a los hombres de los loros? esta claro, unos están mas informados y dicen menos tonterías que otros. Ah, y que esos tienen plumas"

Sadman Dogson, zoólogo (no zoofilo)

"Si el silencio es la mejor virtud, hagamos santos a los mudos"

Sadman Dogson, Creyente

Si de repente te viene una sonrisa estupida a la cara, sin motivo, o bien alguien penetro en tu corazón, o bien deberías decirle a tu amigo que apagara el porro que se esta fumando. O que lo comparta contigo. El porro, no la chica. Bueno, casi mejor la chica"

Sadman, entre nubes

Como dijo Sadman Dogson: "la única razón de tu existencia es demostrar la imposibilidad de que exista vida inteligente en la tierra"

“Como dijo Sadman Dogson "cualquier causa, por disparatada o criminal que fuera, siempre tendrá sus partidarios. Si unos extraterrestres invadieran la tierra, con el claro y sano propósito de exterminar a la raza humana, estad seguros de que aparecerían grupos en defensa de la paz con los extraterrestres o apoyándolos en su derecho a exterminarnos
Los humanos somos así”.

"Existen personas cuyo oficio es ser imagen de diccionario, ¿o no habéis conocido alguna vez a personas de la que pensarais que debería figurar su foto al lado de la palabra imbécil?"

Sadman Dogson, escribidor

"la mitad de lo que ahora se llama historia no es mas que política o propaganda"

“Es normal que la gente prefiera ser idiota a inteligente, ser listo solo trae problemas, Ser mas infeliz, sufres por cosas de las que ni te darías cuenta en tu ignorancia...abrir la mente es realmente doloroso, y a la mayoría de las personas no le gusta sufrir. Así que podríamos decir que los que buscan la inteligencia son en cierto sentido una especie de masoquistas culturales"

Sadman Dogson, Masoquista vocacional

La gente que habla de dividir la riqueza raramente piensa en que sea su riqueza la que hay que dividir. Es muy fácil ser desprendido y generoso con el dinero de otros"

Sadman Dogson, cerdo capitalista

“El fin de un año es época de nuevos propósitos y de viejos vicios... ¿no seria mejor tener vicios nuevos y propósitos antiguos? aunque siempre se pueden conjugar, si tu antiguo propósito se convierte en tu nuevo vicio, sobre todo si tiene forma de mujer"

Sadman Dogson, finalista

“La vida solo tiene un objetivo, la muerte"

Sadman Dogson, adivino

"Pocas personas tienen tanto poder como los historiadores, por sus manos pasa la posibilidad de cambiar el pasado"

“No hay nada más vacío que el cerebro de algunos humanos, ni nada en que la suciedad penetre de forma más rápida y duradera. Pero no es cierto que sea imposible de limpiar, solo que el método es en todos los casos mortal”

Sadman Dogson, neurólogo

“Buscar la perfección absoluta no es mas que otra forma de intentar alcanzar a los dioses, a costa de destruir lo que de humano tiene el hombre"

“El espíritu animal del hombre queda vivamente reflejado cuando se reúne en grandes multitudes, allí suele retomar instintos atávicos, nunca extirpados por la civilización, solo adormecidos. Por eso los gritos de los hinchas deportivos o de los fans musicales nos recuerdan tanto a los rugidos de las fieras, porque son rugidos de fieras"

Sadman Dogson, simplemente el

“Del frío solo me gustan los cubitos de mi Whisky"

Sadman Dogson, friolero

“La persona mas peligrosa del mundo es un idealista con sentimientos de culpa, porque en lugar de sacrificarse a si mismo para paliar su responsabilidad, suele pretender que sea la sociedad la que se entregue"

“Un fotógrafo con una cámara suele ser una cámara con un fotógrafo"

“La gente es para los políticos lo que la plastilina a los niños, algo que manipular y jugar con ella"

Sadman Dogson, ególatra

“¿Que cual es el peor consejo que se le puede dar a un hombre? que sea el mismo, las relaciones humanas, la civilización misma, están basadas en un cierto barniz de hipocresía si se quiere, pero que evito a lo largo de los siglos miles de conflictos.¿que es eso de ser uno mismo? la inmensa mayoría de la gente es egoísta, desconsiderada, ignorante y ya de por si piensa en si misma todo el tiempo, para encima que le den consejos estúpidos que la vuelvan mas arrogante, mezquina y miserable si cabe".

Sadman dogson, misántropo

"Cada paso que damos, cada segundo que corre, estamos algo mas cerca de nuestro final, si nos parásemos a pensar realmente lo que eso significa, si entendiéramos en toda su desnudez tal pensamiento, nos volveríamos locos. O tal vez lo estemos, si podemos vivir de esa manera, con la muerte a los talones, como una sombra que nunca esta demasiado lejos..."

Sadman Dogson, optimista

"estoy seguro de que detrás de cada mujer inteligente hay un hombre inteligente, pero dudo mucho de lo contrario, las mujeres valoran el contenido, los hombres, incluso los inteligentes, suelen quedarse en el continente. Es como si valoráramos mas una canica envuelta en una hermosa caja que un diamante dentro de una servilleta"

Sadman Dogson, Juez y parte

“Nunca intentes convencer a un fanático, puedes ignorarle, lo cual es peligroso, puedes combatirle, lo cual es valeroso, puedes simplemente mantenerlo bajo vigilancia, lo cual es inteligente, pero si es de verdad un fanático y no lo juzgaste mal, jamás cambiara su modo de pensar, y solo perderás tu tiempo y paciencia".

“Se coge a dos personas y se les condena hasta su muerte a estar atados entre si, para tal acontecimiento, se reúnen unas docenas de conocidos de cada uno de ellos, que se dedican la mitad del tiempo a criticar a uno, a la otra, al resto de los allí reunidos o a cualquier parte de la ceremonia. La otra mitad del tiempo se atiborran de comida. Durante la orgía gastronómica, se suceden innumerables llamamientos al beso entre los condenados, entre sus familiares, en posturas ridículas o encima de la silla. Al final de la misma, y posiblemente para olvidar lo que han tenido que ver, la mitad de los invitados se emborracha (algunos ya lo hicieron durante el ágape), otra parte baila (estos son los peores, sádicos que disfrutan del todo el acto) y otros bailan borrachos.

A esto se le llama boda, y para algunos de los condenados (preferentemente el sector femenino de los mismos) es el día mas feliz de sus vidas.

Si, casi que tenéis razón, arrasar la tierra y destruid la raza humana, hay que darle una oportunidad a especies mas racionales y bondadosas, como las ratas o las cucarachas.

Sadman Dogson intentando explicar a unos extraterrestres invasores los ritos nupciales humanos.

Y sadman habló: "busca siempre estar al lado de la razón y el sentido común, en el punto medio, lejos de extremismos. Eso es estar centrado, más allá de catalogaciones políticas. Pero, y esto no debes olvidarlo nunca, el punto medio no tiene por que estar a mitad de caminos entre dos posiciones. Si a un lado esta la pistola de un asesino, y al otro el cuerpo de la victima, estar en medio de ambos seria ser la bala. Y no confundas tampoco estar centrado con ser neutral, si se esta cometiendo algún acto deplorable y no actúas de algún modo contra el simplemente por que no te afecta a ti, no eres neutral, eres cómplice".

“Yo creo que existen las personas decentes. De hecho seguramente son muchas. Pero vivimos en un mundo donde si eres decente tienes que ocultarlo, no sea que te tomen por un lelo e intenten aprovecharse de ti, o por un rancio de costumbres anticuadas. Así que cuando estas en una conversación y oyes vanagloriarse al de enfrente de hacer 500 kilómetros en 3 horas, o de que engaño a su mujer o su novia, o cualquier hazaña del estilo, solo queda sonreír y asentir, mientras piensas lo miserable y repugnante que es su actitud"

Sadman Dogson, en proceso de beatificación

"muchas bombas han sido puestas por gente que solo quería mejorar la sociedad, que la gente viviera en un lugar mas justo, mas feliz, mas puro...un ejemplo de que la filosofía mal entendida puede ser mas mortal que fumarse un paquete de cigarrillos. Prohibamos la filosofía pues..."

“No se trata de luchar porque los fanáticos dentro cualquier religión tenga el derecho a actuar con impunidad, sino de impedir que ningún fanático, ni religioso ni de otro tipo, posea carta blanca en el intento de anular libertades e imponer voluntades. No combatimos para que los radicales católicos puedan hacer lo mismo que los fundamentalistas musulmanes, sino para que ellos no hagan lo que hacen. Yo no grito para que vuelva la inquisición, grito para anular la Sharia"

Sadman Dogson, librepensador

“como el numero de tontos en el mundo en lugar de disminuir parece que aumenta día a día, tal vez tengamos que asimilar que al igual que la entropía del universo tiende a hacerlo mas estable e inmóvil , también tiende a convertirlo en mas estúpido, con lo que podemos deducir que si estas quieto, eres mas estúpido que si te mueves...yo por si acaso voy a correrme la maratón"

“Un fanático es a la razón como el aceite al agua, puede convivir con ella, pero nunca se mezclaran"

domingo, 30 de enero de 2011

Reflejo en el espejo

-Hable.

Permaneció mudo por un instante, mirando su figura reclinada en el espejo.

-¿Servirá de algo?
- ¿que piensa usted?
- Lo dudo.
- ¿le perjudicará?
- -No creo
- ¿entonces…que tiene que perder?

Ante el inapelable razonamiento, se decidió.

- Es difícil de explicar…se trata de sensaciones, de miedos, de sentir que dentro de mi hay dos yo…a una de las cuales, no puedo controlar.

- A pesar de todo, intenté hacerme comprender.

-Es que lo complicado es que yo lo entienda. Puede ser jugando, o saliendo de fiesta…ni siquiera es una sola cosa, son varios los factores que intervienen.

-Enumérelos.

- Estoy en un bar, con los amigos. Feliz, participativo. Y entonces, de repente…me apago. Es como si se me agotaran las baterías. De pronto me doy cuenta de que me he ido, que dejé de intervenir en las conversaciones, que me hundí en mi interior…y por mucho que intente volver soy incapaz de quitarme de encima esa especie de manta que me cubre. Es lo que llamo entrar en mutismo contemplativo.

-¿Y porque cree que se produce?

- generalmente tiene que ver con algo de la conversación. Comienzo a darle vueltas a una idea, la analizó…mientras el mundo continua hay fuera, moviéndose. Soy capaz de abstraerme por completo de lo que me rodea…desgraciadamente.

-¿Le molesta mucho?

-Solo en parte. Cuando se trata de eso, no. Sin embargo…
-¿si?

- En otras ocasiones, es una especie de mecanismo de autodefensa…que actúa ajeno a mi voluntad. Suele pasarme cuando estoy con mucha gente, es como si mi cerebro se agobiara, e intentara evitarse problemas convirtiéndome en invisible…desapareciendo. Cada palabra que digo me cuesta un mundo, porque tengo que luchar contra mi mismo. No abro la boca, porque cualquier frase que pronuncié me parece estúpida. No soy capaz de meter baza en una conversación, es como si fuera un muñeco. Se me traba la lengua, se me embota el cerebro…me siento imbécil, incapaz. Y lo peor es que lo estoy viendo en primera línea, me contempló a mi mismo en esa situación, pero no puedo hacer nada para acabar con ella…En esos momentos, me encantaría abofetearme, odio a ese otro ser que parece vivir dentro de mi, dominándome…

- Entiendo… ¿hay algo más?

- Si…pongamos que estoy jugando a algo. Una partida de dardos, por ejemplo. La posibilidad de que gane son virtualmente, inexistentes. Incluso si empiezo bien, comienzan mis dudas, yo mismo me meteré presión, perderé confianza. No disfrutaré, solo pensaré en competir, en lugar de divertirme. No hace falta que nadie me derrote, yo mismo lo haré. Si tengo un falló, tendré otro, y otro. Y nunca, nunca aprenderé. Lo lógico seria que con el tiempo mejorará…pero en mi caso es al contrario, cada vez que juegue, será como si jamás lo hubiera hecho antes…y en caso de que aprendiera algo, lo olvidaré. Es una frustración tan enorme…Y todo porque tengo más miedo al fracaso que ansias de ganar.

-¿y sin embargo, vuelve a jugar?

- Si…porque odio abandonar, me parece una cobardía, y estoy harto de ser un cobarde. Empiezas dejando eso, luego otra cosa, y al final no harás nada por miedo a fallar. Y no quiero que eso vuelva a pasar…el problema es que realmente si que abandonó, mentalmente…soy una especie de kamikaze, tengo el objetivo equivocado, no se trata de inmolarse por la causa, sino de combatir para salir vivo de la lucha.

-¿y cree que hay solución?

- Si…me recuerda a cuando aprendí a conducir. Fueron decenas de clases, y me pasaba exactamente lo mismo, los nervios me poseían, y en cuando cometía un fallo estos se sucedían uno tras otro…

- ¿y, que pasó?

- Conduzco. ¿Recuerda esa película, atrapado en el tiempo? El tipo estaba condenado a repetir la misma historia, una y otra vez, hasta que un día de repente ...hubo futuro. Lo mismo me pasó a mí. Logré romper el círculo vicioso, terminar con la parálisis…

-¿Y entonces?

-Si lo hice una vez, podré volver a hacerlo, tengo que hacerlo. Se quien es mi peor enemigo... yo mismo…y algún día, me venceré…aunque siempre se puede morir en el intento…

Su Interlocutor meditó sus palabras, le miró, y dijo:

-No se si podré ayudarle, pero…cierre los ojos e intenté dejar la mente en blanco…

siguió las instrucciones, sin saber demasiado bien a donde conduciría aquello. Se concentró, permaneció así hasta que se escuchó de nuevo la voz:

-Y ahora, abra los ojos.

Lo hizo, y volvió a ver su imagen reflejada en el espejo.

Y vio que estaba solo…

Como siempre lo había estado.

jueves, 27 de enero de 2011

El torneo

Este relato es, en más de un 90% de su contenido, verídico. E incluso la parte “novelada”, es más que nada un leve toque a hechos absolutamente reales. Debo decir que esta escrito a cuatro manos (que no pies), al alimón entre mi amigo Aldo, testigo y a la vez protagonista de los hechos, y un servidor, mero escribiente de sus comentarios. Los fallos que pueda contener, son por supuesto, culpa del escribidor (siempre es necesario un cabeza de turco en estas aventuras mixtas).

Que lo disfrutéis.

Mediados del 88, en un pueblo de la cordillera de un país sudamericano de cuyo nombre no debo acordarme (aunque el Pisco es de allí y de ningún otro sitio, que conste en acta).

Pongamos que se llama San Pepe de Apatia, por darle un nombre cualquiera.

Allí , por entonces,empezaba a ejercer de maestro un joven casi recién salido de la facultad, lleno de ideales y buenos propósitos. Abraham (así se llamaba nuestro protagonista), deseoso de mejorar las deficientes instalaciones escolares, decidió intentar recaudar fondos de alguna manera.

Tras darle vueltas a la cabeza, se le ocurrió organizar un campeonato de fútbol. Como era hombre de acción, nada mas decidirse, comenzó a moverse. Busco patrocinadores (le donaron una oveja raquítica y una llama vieja: los premios), y logró movilizar a la población, consiguiendo que se inscribieran seis conjuntos.

Finalmente, hasta consiguió un terreno de juego…Aunque, ni siendo tan generosos como nuestro abnegado amigo, podríamos calificarlo de campo de fútbol.

La cancha era de hierba, pero tan desnivelada que podía ser utilizada para correr un cross. Si a esto le añadimos cierta pendiente, los ataques cuesta arriba se convertían en un ejercicio de heroicidad, como una de esas cargas a la bayoneta hacia las trincheras enemigas, con las ametralladoras esperando, como guadañas deseosas de cortar espigas humanas…

A pesar de todo, Abraham no cejó. A falta de medico, al menos se contó con asistencia sanitaria, en la persona de Don Aldo, el veterinario (y a la vez, Dentista, y si se terciaba, hasta chef), que viajó desde su pueblecito de Casacancha de San Lorenzo (ojo con el orden, que sí es importante: tanto San Pepe como Casacancha son pedanías de Apatia y San Lorenzo respectivamente) para ayudar… y como todo guiso en el que se meten muchas manos sale morado, el bueno de Don Aldo consiguió una donación de camisetas pero… la porción toráxica de los andinos futbolistas era un tanto voluminosa, y las casacas, de talla infantil, por lo que finalmente quedaron para los niños de la escuela de San Pepe.

Desde todos los rincones de Apatia fueron llegando los equipos, 6 en total. En uno de ellos la mitad de los jugadores se apellidaba Anchiraico y la otra mitad Ausquiano, así que algo de nepotismo se olía en ese conjunto; el equipo de Ricrán llegó con una nutrida barra, aunque el del más lejano Tambillo apenas logró reunir el equipo justo para no ser descalificado por walk-over. Por supuesto, las matronas del pueblo aprovecharon el jolgorio para poner un puesto de comidas y bebidas.

El campeonato consistiría en 2 triangulares y luego la final para definir campeón y subcampeón, los partidos serían de 20 minutos con un medio tiempo y cambio de campo. Y aunque el estado de la pared de rappel, este, perdón… cancha de fútbol era un tanto irregular, se determinó que el cambio de posiciones a mitad del match igualaba un tanto las cosas.

A falta de árbitros, Don Aldo ejercería de colegiado… y como no había alumbrado eléctrico, los juegos comenzaron muy temprano, el pitazo inicial fue a las 9:30 de la mañana. Por supuesto, en la primera fase quedaron Tambillo y Ricrán, más pelea dieron los equipos de la Cooperativa y del caserío de Santa Rosa, pero como era previsible la gran final quedó para los equipos líderes: los de la Escuela y la Comunidad

Hasta entonces, todo había transcurrido sin novedad ni contratiempos. Pero antes del clásico, se decidió hacer el alto para tomar la sopa de maíz y carnero y por supuesto, honrar a Osiris con las birras respectivas.

En el Almuerzo la ingesta alcohólica fue algo excesiva (24 cajones, que son docenas, y de botellas de 750 cc), aunque no alcanzó para alegrarlos, así que hicieron calientitos (azúcar quemada, ralladura de naranja, te y aguardiente), y con eso si que cogieron calor…

Y si, si que se acaloraron, puesto que entre los componentes de los dos conjuntos más fuertes comenzó un subido intercambio de impresiones:

-¡tu me robaste una oveja¡
-tu me debes un saco de papasemillas
-tu te robaste una pala

…Y antes de empezar el juego se agarraron a golpes .

Una vez finalizado el “debate”(Ya eran como las cuatro de la tarde), y con la gente aun achispada (empezando por el promotor y el colegiado), dio comienzo el choque estelar.

El colegiado, apenas un par de carreras después, se vio obligado a ser reemplazado, tras expulsar de forma involuntaria y no reglamentaria parte del contenido de su estomago (sopa incluida). Eso pasa por ir provisto de una bota llena de vino de misa en lugar de sana agua.

Por supuesto, los de la cuesta arriba tenían que defenderse todo el periodo que les tocaba, mientras los otros acosaban en busca del tanto.

La escuela metió un gol (y eso que eran gente joven, de 15 a 18 años, mientras los de la comunidad eran mozos en torno a los 20) durante su periodo de dominio.

Al cambio de campo, la comunidad consiguió dos goles, que les sirvieron para terminar llevándose el match y con el el campeonato.

La oveja trofeo no la sacrificaron hasta el siguiente año (para engordarla algo, a poco hubieran tocado cada uno si no), y solamente dios sabe si la Llama siguió cargando papas en su lomo, o al poco tiempo termino convertida en charqui (carne seca de llama).

Sea cual fuera su destino, guardemos un respetuoso minuto de silencio por su alma…no sea que la llama nos llame.

Posdata: Y para entender mejor el contexto de la historia...una sección gráfica.

En la fotografía, Abraham y Aldo(con la bota al cuello). También podéis ver la carretera entre Ricrán y Tambillo (y su curioso tráfico), una exodoncia callejera,y una consulta típica...

lunes, 24 de enero de 2011

Siete mil millones de mundos

Hay días en los que el simple hecho de levantarse supone un reto. Sin objetivo a la vista, sin necesidad de hacer otra cosa que no hacer nada, el calor de las sabanas te atrapa y te musita al oído que te quedes un rato más. Y sin embargo te alzas, y abandonas el lecho, sin estar seguro de haber acertado, añorando la protección de las mantas, pero sabiendo que aquello no podía durar, y que en realidad, ni siquiera era bueno para ti.

Adoro dormir, seguramente por lo difícil que me resulta. Pero soy incapaz de permanecer en la cama un minuto más de lo necesario, una vez que constato que el sueño no volverá, a pesar de mis suplicas.

Y con ese gesto, con ese simple movimiento de telas y esa elevación de tu cuerpo en vertical, comienza un nuevo día.

Subo la persiana. En los últimos tiempos, mi estado de animo esta cada vez mas conectado al de la atmosfera. Si brilla el sol, mi alma se ilumina, aunque suene (y suena) a sensiblería barata. Encarar un día nublado, oscuro o lluvioso se hace más duro, como si al cansancio del camino se le añadiera el que este se inclinara cuesta arriba.

Me siento extraño. Cuando rompes esa coraza que te estuvo oprimiendo durante tanto tiempo, sabes que al tiempo estas renunciando a la protección que te proporcionaba. Ahora andas en el alambre, y por abajo no hay red que pueda salvarte si caes.
Buscas descubrir cosas nuevas, y al tiempo tienes que aprender sobre la marcha como funcionan. Es una lucha continua, y sabes que será así el resto de tu vida. Y a veces tienes miedo, quieres volver a refugiarte en tu concha…que ya no existe.

No soy feliz, pero siento. Tal vez haya que conformase con eso. O tal vez, no. Puede que solo tenga que ordenar mi lista de prioridades, saber a que darle o no importancia…desentrañar el misterio de las pequeñas cosas. ¿Cuántas veces un día puede ser maravilloso o torcerse no por algo verdaderamente importante, sino por una concatenación de pequeños detalles, capaces de amargarte o de hacerte sonreír? ¿Por qué dejar que un pequeño grano se convierta en una montaña, porque permitir que una pequeña nube oculte el sol? El día en el que aprenda a manejar esos detalles, si alguna vez se produce, realmente podré decir que he avanzado.

Una amiga me dijo hace tiempo que los humanos éramos como diamantes. Yo, sacando mi lado cínico, pensé que se debía a que en el fondo, por mucho que brilláramos en el exterior, no dejábamos de ser un simple trozo de carbón con ínfulas.

Pero no. A lo que ella se refería es a que estamos llenos de facetas, de matices. No tenemos una cara, ni dos. Somos seres llenos de contradicciones, cargados de defectos, y al tiempo capaces, en algunos momentos, de elevarnos hasta el genio o la santidad. O de simplemente (y ya es bastante, ya es todo) ser el oculto objeto de deseo de otra persona.

¿Quiénes somos?

Cuando estas en contacto con alguien durante un tiempo, no es raro descubrir de repente que esa persona tiene mucho más en su interior de lo que aparenta. Lo cual no siempre es bueno, especialmente para aquella gente que vive de las apariencias, que escogen una mascara para salir a escena, pretendiendo hacer creer al resto que es su verdadero rostro…

Pero... ¿quienes somos? Haceos esa pregunta, e intentad responderla. Y ahora, volver a pensarlo: ¿somos lo que nosotros creemos ser? ¿lo que queremos ser? ¿lo que hacemos, lo que decimos, lo que pensamos? ¿lo que creen tus amigos, tu familia, tus conocidos? ¿lo que opinan tus enemigos? ¿Somos todas esas imágenes, ninguna, una mezcla de ellas?

Yo al menos, no se cual es la respuesta, si hay respuesta…o si solo es una.

No hay dos personas que tengan la misma visión de nosotros…porque no hay dos personas iguales. A lo difícil de definir nuestra propia imagen, se le tiene que agregar la propia personalidad del observador, que juzgara nuestros actos a través del cristal de su mente.

Estudiémonos. ¿Cuántas veces, cuando estamos haciendo o diciendo algo, no nos estamos observando a nosotros mismos, mientras soñamos con liberarnos y actuar de otra manera? ¿Cuántas te has mordido la lengua, para evitarte problemas? ¿Cuántas has optado por decir puede en lugar de no? ¿en cuantas ocasiones mides tus palabras con cuidado, antes de hablar…si es que alguna vez dejas de hacerlo? Dices creer en la honradez, y sin embargo practicas la hipocresía a diario…aunque prefieras llamarla educación o espíritu de convivencia…al final, según tus actos, lo que demuestras es que crees que la “civilización” se basa en la mentira…o en esconder la verdad. Tal vez sea cierto…lamentablemente.

Y sin embargo, en ocasiones, de repente, somos capaces de sorprendernos a nosotros mismos, de actuar sin pensar, de romper con nuestras propias normas…normalmente actuando bajo los efectos del alcohol o de ese otro estimulante natural que es el amor. “Hacer el imbecil”…y a pesar de todo, creer que merece la pena. Entre lo patético y lo sublime hay una línea muy delgada.

Toca apagar la luz. Y antes de buscar el olvido en el sueño, resuena en el alma una ultima cuestión:

¿Cuántas veces donde dijiste hola no quisiste decir te quiero?

martes, 18 de enero de 2011

Sueños del infierno helado

Esta es una historia triste. Ella era joven y hermosa. E iba a morir.

Era una belleza condenada, como en realidad lo son todas las bellezas. Pero su fecha de caducidad no la marcaría el paso del tiempo, el estrago de los años o las cicatrices que van dejando los sinsabores de la vida, sino la frontera final.

Y es que cuando eres un ángel pero vives en el Infierno, tu destino esta marcado.

Hay gente que no cree en el infierno. Y sin embargo, basta con echar un vistazo a los periódicos para descubrirlo.

Dolor, crimen, destrucción. Día a día nos rodea el mal, somos conscientes de que esta a nuestro lado, de que convivimos con el…aunque siempre intentamos engañarnos diciéndonos que esta suficientemente lejos, que estamos a salvo…

Pero…en ciertos lugares, los bordes entre nuestro mundo y aquello a lo que llamamos infierno se han difuminado de tal forma que nos es imposible distinguir su límite…si es que esos límites existen, más allá de nuestras estrechas mentes.

Y a pesar de todo, en esos sitios, en esas especies de embajadas infernales sobre nuestro planeta, el hombre vive, trabaja, ama…y por supuesto, muere.



Al norte, muy al norte, en medio de la soledad, enterrada entre el hielo y la nieve, sin un mínimo atisbo vegetal en kilómetros, oculto el sol (cuando lo hay) por nubes de muerte. Allí y así se alza Norilsk, como perpetuo monumento al lado más monstruoso de la humanidad.

Siberia. Esa palabra ya evoca en nuestras mentes imágenes teñidas de blanco y de un frío extremo. Pero si a lo que la naturaleza cruel creó le agregamos la mano del hombre, el blanco comienza a teñirse de rojo.

Desterrados, condenados a una muerte en vida, los esclavos de Stalin fueron los primeros habitantes de la diabólica urbe. Más allá del círculo polar, generaciones de seres desdichados crecieron en medio de la contaminación y el frío, dejándose el alma en una lucha perdida por la simple supervivencia.

Como ironía suprema, la única esperanza que existe en un lugar así es la Nadezhda.
La fundición Nadezha (esperanza en ruso), es la causa de todo lo que en la ciudad sucede. Con los mayores depósitos de Níquel del mundo en los alrededores de la población, la fundición es quien emplea a casi todos sus habitantes…y la que los mata. Lluvia ácida, nieblas de azufre, un cielo perpetuamente teñido de oscuros vapores y una atmósfera cargada de perversos olores…si imagináramos un escenario apocalíptico, poco le separaría de lo que hoy es Norilsk.

Allí, en medio de ese horror, que por cotidiano le era ya indiferente, floreció Natalia.

Recuerdo como la conocí. Era uno de esos días en los que mi máximo interés era perderme en mi mundo, navegar sin rumbo hacia ninguna parte, sin que importara el destino, solo el camino.

Y para eso nada es comparable a Internet.

Entras en un universo inmenso, sabiendo donde empiezas, pero sin idea de donde llegaras al final. Y si esto, que es casi inevitable, lo acentúas con tu predisposición a saltar de un lado a otro, a vagar de pagina en pagina, en busca de conocimiento inútil, del que no ofrece mas satisfacción que el de saciar la ávida curiosidad que te posee, el resultado suele ser el lógico. Horas “perdidas” delante de la pantalla del ordenador, mientras viajas en la mente por tiempos olvidados o paisajes lejanos.

Y así es como la encontré. En una de esas notas de agencia, que se escriben para que sirvan de relleno entre las noticias de actualidad, alguien hablaba de Norilsk. Lo hacia copiando despiadadamente (eso lo descubrí después) algún articulo de la red. Pero no pude evitarlo. Cuando terminé de leer el comentario final: “Así es Norilsk, la ciudad donde la nieve es negra, el aire huele a azufre, y la esperanza de vida es de sólo 46 años.”, ya sabia lo que iba a suceder a continuación.

Comencé a buscar información sobre esa pesadilla hecha ciudad, leyendo todo lo que caía ante mis ojos. De allí, pasé a buscar imágenes que me llevaran aun mas cerca, allá donde las meras palabras no bastaban.

Y entonces, entre fotos de un paisaje dantesco, una nota discordante, como una rosa en mitad del desierto, penetró en mis pupilas.



Desde ese instante, cientos, miles de veces he vuelto a mirar su rostro, grabando en mi mente cada uno de los detalles de su piel, de su pelo negro, de esos ojos inmensos de mirada cansada, de esos labios que intentan sonreír, pero no lo consiguen…Nunca me cansaré de contemplarla. Pero aquella primera vez… es casi imposible explicar lo que sucedió. ¿Que sentirían si de repente se dan cuenta de que Dios existe, y esta delante suya? Fue una especie de revelación, entender que todo lo que había vivido hasta entonces no era más que un espejismo que podía ser borrado de un plumazo sin que derramara una sola lagrima en su recuerdo.

Su fotografía estaba en una de esas paginas a mitad de camino entre agencia de contacto y almacén de carne. Si había aparecido en mi búsqueda es porque Natalia Smirnova, mi Natasha, era de Norilsk.

Jamás hasta ese momento había entrado en una de esas webs, ni nunca había pensado en escribir allí. Pero la mirada de Natalia venció todos mis reparos.

Le escribí. Y al cabo de varios días, días largos, larguísimos, recibí su respuesta. Tardé horas en decidirme a leerla, pero finalmente, lo hice. Era un correo amable, que mostraba la delicadeza de su carácter, y también, inevitablemente, una cierta reserva. Sin embargo, era un inicio.

Así, mes tras mes, mail tras mail, nos fuimos acercando. Ella me hablaba de sus aspiraciones, yo de mis sueños. Ella de la nieve, yo del sol. Ella de su amor por la vida…yo de mi vida sin su amor.

Yo quería escapar de mi mismo, ella quería huir de su infierno. Éramos almas gemelas, condenadas a no encontrarse jamás, a las que solo un milagro podía unir.

Sabía que no tenía derecho a soñar con la felicidad, que no debería haber creído en que lo nuestro era posible. Y sin embargo, lo hice. Y durante ese breve tiempo, por primera y última vez en mi lamentable existencia, fui feliz.

Por eso, cuando las cosas comenzaron a torcerse, la desesperación me invadió aun con más fuerza. Porque en el fondo esperaba que sucediera, y me odié por haber cedido a los sentimientos.

Me costó notarlo, ciego de amor como estaba. Pero poco a poco, la semilla de la incertidumbre, que una palabra aquí y otra allí habían hecho arraigar en mi mente, fue creciendo. Si, los correos seguían llegando, pero cada vez Natalia aparecía más distante, como si estuviera intentando despedirse suavemente, sin pegar un portazo.

Enloquecí. Ante mis ojos el mundo se derrumbaba, sin que pudiera comprender el motivo. ¿Qué había hecho, en que la había fallado? Me culpe a mí, y luego, la culpé a ella. La odie, la insulté, la aborrecí. Y luego…me hundí. ¿En que había estado pensando? ¿Qué pretendía yo, separado de ella por miles de kilómetros, por lenguas distintas, por culturas opuestas? ¿Como había sido tan imbecil?

Y a pesar de todo, los mensajes seguían cayendo. Nada de ese tormento interno se reflejó en mis escritos, ni un reproche, ni una abyecta petición de misericordia. Mi maldito orgullo me lo impedía, como tantas otras cosas.

Y aunque sabia que ya carecía de sentido, seguí esperando sus respuestas. Hasta el día que llegó la última.

Era un correo apresurado, casi clandestino. Se despedía, por fin, claramente. Pocas frases, pero que dejaban tras ellas un abismo sin fondo. Y a pesar de todo, su ternura impregnaba el mensaje. Me decía adiós, hasta siempre, pero ahí detrás, entre líneas, había un simple hasta luego. Entonces me di cuenta. No rompía conmigo, rompía con la vida.

Paso el tiempo. Igual fueron unas semanas, tal vez unos meses, incluso algún año. Que más daba. Los días venían y se iban, repitiéndose sin fin, siempre iguales, siempre grises. La luz había muerto, y ya nunca el sol volvería a brillar.

Y entonces, llegó.

Era un paquete. Allí, entre sellos y líneas en Cirílico, mi nombre. Lo abrí. Dentro, una carta y una rosa marchita.

Era de Iván. El hermano de Natalia.

No quería leer la carta. La deje sobre la mesa, Salí de casa, caminé sin rumbo durante horas.
Pero finalmente regresé, cuando la madrugada se despedía, vencida por un nuevo amanecer. Se lo debía a Natasha.

Recogí los folios y leí.

Había sido un precioso día de septiembre, el ultimo antes de la llegada de los primeros fríos, cuando su corazón se apagó. Cáncer, decía Iván. Norilsk, me dije. Ella no había querido preocuparme, quería evitarme sufrimientos…intentó apartarme de su lado, pero algo la retenía conmigo. Iván me agradecía en la misiva mi amistad hacia su hermana. Me contaba que ella había se había ido con una sonrisa en la cara, una rosa entre las manos, y diciendo mi nombre. Le había hecho prometer que nunca me diría nada, pero…tras mucho tiempo, pensó que era mejor faltar a su palabra que traicionar la memoria de Natasha.

Y ahí estaba, ahora entre mis manos, la rosa.

Si, aquella carta ocultaba un hasta luego. Y ahora, por fin, nos íbamos a encontrar.

Nunca más habría nieve negra, nunca más días grises.

De hecho, no hubo más días…

Posdata

Nunca se de donde me va a venir la inspiración. A veces llega por sorpresa, otras intento forzarla. En ocasiones es un artículo, otras una imagen. La historia de hoy es a la vez un relato y un recorrido mental. Buena parte del mismo es tan real como la vida, la otra, podría serlo. Norilsk existe, y Natalia Smirnova también. Y es de Norilsk. Y su fotografía, la que inspiró este relato, es la que podéis contemplar a mitad del mismo. Y la encontré tal y como dije, de la misma forma, y tras el mismo recorrido. Pero no esta muerta…ojala en eso este cuento sea solo eso, un cuento…

sábado, 15 de enero de 2011

Puente hacia el cielo



El puente se extendía hasta más allá de donde alcanzaba la vista, lo cual realmente, no era decir demasiado.

Y es que una niebla helada envolvía la estructura y apenas se vislumbraba con claridad a unas decenas de metros.

Caía al tiempo una suerte de aguanieve, que convertía el suelo en una especie de pista deslizante, y hacia aparecer a las barandillas coronadas por unas blandas y blancas almohadillas.

Y a pesar de todo, había gente.

Caminaban dispersos, silenciosos, sin mirarse. Algunos, los mas afortunados, embutidos en holgados abrigos y portando paraguas.

Otros, como el, escasamente preparados para el gélido clima.

Al menos, se dijo, si esto es el infierno, alguien tiene mucho sentido del humor…

Se internó entre las nubes, sin nada que perder, ya no podía volver atrás…porque no había atrás. Si se volvía, solo encontraba la Nada. ¿Saben como es la nada? ¿Se la imaginan? Pues seguro que se equivocan. En serio, se lo que me digo. Así que no pierdan el tiempo soñando en agujeros, plasma líquido, niebla espesa o gelatina de fresa… (¿No se preguntan porque de fresa?)

De hecho, a medida que caminaba, sentía la sensación de que detrás se iba formando un muro infranqueable…la Nada avanzaba.

Incluso cuando adelantaba a alguna de las otras figuras, de repente, ya no estaban allí…

Una luz.

De Neón.

Ante sus ojos, fue apareciendo una especie de taquilla. En lo alto, un cartel luminoso se encendía y se apagaba.

Abierto las 24 horas del día…por toda la eternidad, añadió mentalmente.

Se acercó. Tampoco podía hacer otra cosa.

Dentro, un hombre ancho de hombros y barba espesa,, jugueteaba con un manojo de llaves, mientras tenia una especie de discusión consigo mismo.

- Sabía que tenia que haber apostado por Francia, pero…no era cosa de jugarse nada con los del gallo, a uno nunca le traen buena suerte esos animales…

-Ejem- Intento hacerse notar.

-¿Si? –El Barbudo se volvió hacia el, no de muy buen talante.

- Hola, no es que tenga prisa, ojo, uno tiene la sensación (algo mas que eso, pensó) de que ya hizo todo lo que tenia que hacer en la vida, pero… ¿le importaría decirme donde estoy?

-Alma de Dios- le respondió el taquillero- , ¿aun no lo pilló? Hay gente dura de mollera, pero cuando llega aquí ya suelen tener una idea…

-Eh, mire- contestó el otro algo amoscado- es la primera vez que me pasa esto (y la ultima, al menos que los Hindúes sean los que se lleven el gato al agua), y como uno es Ateo (bueno, era…), no tengo porque estar informado de que viene a continuación…Además (añadió con Sorna, en una especie de brindis de despedida), ¿Cuál de los cientos de mas allas en que la gente cree es este? Y de paso, ¿Quién es usted, San Pedro o el Can Cerbero?

-Mire señorito, a mi no me venga con sarcasmos. Si usted no cree en el mas allá, es su problema. El mas allá si cree en usted en cambio…Y para aclararle conceptos, estamos ahora mismo en su mas allá. O al menos en la entrada del mismo. Así que la estética a medio camino entre película de intriga y road movie es cosa suya. Y si hace el favor, diríjase a mí como Simon, Señor…-bajo la mirada un instante, consultado una especie de listado- Rubio Moreno. De nombre…-Una sonrisa sardónica apareció en sus labios-

-Déjelo, si, mis padres se creían muy graciosos…por desgracia su sentido del humor en realidad brillaba por su ausencia.

-Bueno, no pretendemos aquí revivir traumas infantiles (aunque esto lo dijera de tal forma que parecía que si por el fuera, si que le gustaría hacerlo), así que vayamos a lo serio. ¿Dónde cree que debe ir usted, Cielo, infierno o purgatorio? Y si, antes de que me lo pregunte, si que existe el purgatorio, ¿que se creen que son los exámenes de septiembre, sino una especie de preparación para el mas allá?.

-¿Cómo que donde creo que debo ir? ¿Pero eso no es cosa de ustedes?

-Cierto, pero antes nos gusta escuchar al conden…digo, al cliente. Si no tiene nada que alegar…

-Viví mi vida lo mejor posible, procurando no fastidiar demasiado a los demás, no por creer que por portarme bien iba a ir al cielo, sino porque creía que era lo que debía hacer.

-Ya, claro, el mismo cuento de siempre…si me pagaran un céntimo por cada vez que he oído eso, seria millonario. Y no, no estoy exagerando. Lastima que luego resulta que el mundo esta lleno de cabronazos, que, mire usted que casualidad, parece que nunca vienen por aquí…

-Eh, yo no se los otros, yo hablo por mi.

- Ya…y eso me lo dice usted, siendo… ¿árbitro?

Hubo un silencio incómodo, que duro unos segundos, antes de que el de Negro respondiera.

-Que yo sepa, ser colegiado no es un delito.

-Si por mi fuera, lo sería, para mi están en el mismo escalón que los abogados y los mimos…suerte tienen de que yo no pongo las reglas, y el de arriba es mucho mas benigno…

-Ah, entonces- exclamó algo aliviado el trencilla, no demasiado seguro hasta entonces de que le depararía el futuro-¿no voy a ir al infierno?

-Tiene suerte, ahora mismo esta cerrado por reformas, falta de espacio, ¿sabe? Están construyendo unas instalaciones más amplias. Mientras tanto…al parecer le tocó una pequeña estancia en el Purgatorio. Allí tendrá tiempo de pensar que hizo mal...de hecho, va a tener mucho tiempo…

-¿El Purgatorio? ¿Cómo es exactamente?

-Ha pensado alguna vez como seria si tuviera que revivir, uno a uno, todos los momentos de su vida, viendo que hizo y analizando que debería haber hecho?

-¿¿ Que, es así??

- No- Mintió Piadosamente Simón- Mejor véalo usted mismo. Puerta tres por favor.

Delante suya apareció de repente un marco dorado, ciñendo una puerta de roble de pesada apariencia.

-¿Entonces…tengo que entrar?

-Así es, es su destino, suerte- le respondió, cruzándose de brazos el portero.

-Bueno, si es así…supongo que es hora de irse. Podría haber sido peor. En fin, adiós, hasta mas ver…

Cansinamente, avanzando mas por inercia que por convicción, el arbitro se acerco a la puerta, cerro los ojos, y entró…Tras lo que hombre, marco y puerta, desaparecieron.

San Pedro espero unos segundos. Miro a un lado, al otro, y de repente, dio un salto, mientras gritaba- Ale, por fin.

Al momento, se escuchó una voz celestial (no me preguntéis a que suena, esperad a oírlo. Y no, os aseguro que tiene poco que ver con Celine Dion…), que dijo:

-Pedro…¿Qué te dije del rencor? ¿No hemos hablado ya unas cuantas veces del tema del Perdón?

-Pero, pero…Dios, si apenas hice nada, solo le di un poco de tiempo para que piense y medite, le vendrá bien, ¿Qué son unos cientos de años entre toda una eternidad?

- Pedro…a ese hombre le tocaba ir al cielo. Lo sabias.

-Si pero…

-Si pero que, ¿Pedro?

-hace 30 años, ese tipo pito un Eibar- Polideportivo Ejido. Tenía 13 y el pleno al quince, me lo había jugado al 1X e iba uno a cero a falta de 1 minuto. Y ese tipo pitó dos penalti, ¡ dos¡ Y además, injustos. Creo que lo que acabo de hacer es simple justicia divina.

- ¡ Por Dios Pedro, tu me hablas de Justicia Divina a MI¡

-Bueno, es un decir, ya sabe jefe…lo…¿lo siento?

-¿Es una pregunta o una afirmación?

-Lo segundo por supuesto, claro.

- Bien…te diré lo que haremos, ya que el mal esta hecho, lo dejaremos estar un tiempo…pero olvídate lo de tenerlo durante medio milenio.

-Así sea, señor, digo, amen, antes de que cante un gallo lo tendremos en el cielo.

-Pedro…no me hables de Gallos…

-lo siento, lo siento, era una frase hecha.

-Adiós, y no hagas mas barrabasadas.

-Lo que usted mande , por supuesto...

La voz de desvaneció, como si nunca hubiera estado allí….

San Pedro sonrío, y entonces dijo, en voz baja:

-Je, se cree que no recuerdo que esa quiniela…¡ la jugamos a Medias¡

Posdata

Este relato lo escribí basándome únicamente en la fotografía que encabeza el cuento. Y cuando empecé con el confieso que no tenia ni idea de sobre que iba a hablar, así que...Por cierto, para los interesados, la imagen es del Puente Sidi M´Cid, de la ciudad Argelina de Constantine.

martes, 11 de enero de 2011

Crónicas de un Freelance (San Mauricio)

-Pueblonuevo…-Dije
-De Arriba, señor- agrego solícito Ramiro.
-Vaya por Dios, que sorpresa- replique con sorna
- Pequeña villa agrícola que goza de hermosas vistas hacia los pestilentes pantanos de pozonegro- añadió gustándose mi guía, que o bien era indiferente a la ironía, o mas probablemente, carecía de malicia suficiente para reconocerla. Bendito país…

Llevaba cinco días en San Mauricio, nación que para quienes desconozcan exactamente su situación, además de ser bañada (en ocasiones incluso, ahogada) por el mar Caribe, es fronteriza con la republica de…………por el norte. A la costa pantanosa e inhóspita le sucede una selva tropical repleta de serpientes, sanguijuelas y cultivos industriales de bacilos diversos, cruzada por una cordillera escarpada, el Gran Pedregal…pocos nombres son llevados con tanta justicia.

Goza el país de un clima de gran regularidad (sequía la mayor parte del año, inundaciones en la estación de lluvias, barro y miríadas de moscas a continuación, y vuelta a comenzar el proceso), de temperaturas agradables (hablando desde el punto de vista de Santa Juana de Arco, mientras se convertía en luz que ilumina…o en Santa a la brasa; según se mire), y aireada atmósfera (con un par de huracanes al mes como para que no lo fuera…hubo un año que se le agotaron los nombres de mujer, por eso al ultimo de ellos le pusieron Elizabeth segunda).

En resumen, tan delicioso paraje no fue precisamente el rincón mas codiciado por los colonizadores, así que quienes allí llegaron eran, cuanto menos, gente bastante especial.

Eso era algo que se notaba en el mapa. Tal vez porque estas fueron de las últimas tierras en ser pobladas, tal vez a causa de que la imaginación era algo desconocido entre este pueblo de gente laboriosa, pero de mente mas estrecha que un spaghetti, lo cierto es que a una Villanueva le seguía un rioazul, un bosqueverde y un vallegrande…pragmatismo puro, oigan.

Por lo demás, hay que reconocer que la nación gozó tradicionalmente de una estabilidad desconocida entre los estados de su entorno, apenas asistió a medio centenar de golpes de estados desde la independencia, y eso contando incluso aquellos en los que no se había fusilado a nadie.

Bien, sin duda se preguntaran que hacia yo, escritor de reconocido prestigio (al menos en el honrado mundo de los apostadores y en el no menos selecto de los barman), en un lugar así.

No, aunque les pueda parecer extraño, tras mi apasionada descripción, no había venido a disfrutar de las maravillas naturales del país, sino a llevar a cabo un estudio sobre el fútbol Sanmauriciano, por encargo de la FIFA .si, esa federación internacional de catadores de Güisqui y gourmets cinco estrellas, que tanto hacen por el desarrollo del deporte del Balón.

A uno, como freelance sin escrúpulos (para que engañarnos, mientras tenga dinero en el bolsillo para inflarme a Manhattans, lo mismo me da escribir sobre la fornicación en el antiguo Tibet que del cultivo del pistacho en Kirguizistán, tema apasionante este ultimo, aviso), se le encendieron los ojitos viendo el fajo de billete que ofrecían por semejante labor, así que raudo y veloz, y tras despedirme de Sisi, Mimi y Kiki (no, a la vez no, en orden alfabético descendente, para ser exacto) hasta mi vuelta, me dirigí al aeropuerto, a embarcar en el avión que me habían reservado.

Si, como era de prever, aquello no era tan bonito como me lo habían vendido. Por supuesto, no había vuelo directo (y tras conocer el país, a uno le sorprende aun menos), y tras cruzar el atlántico hasta Miami, tuve que embarcar allí en un viejo turbohélice que hacia mas ruido que el coche de un Bakala empastillado (perdonen la redundancia) y se movía mas que Paris Hilton en una noche de juerga (y se lo que me digo…), que nos llevo hasta la republica vecina. Lo próximo, pensé, será coger un globo y lanzarnos en paracaídas (o sin el), cuando estemos cerca…pero no, tuvimos suerte, nos metieron a todos en un autobús que podría haber servido para transportar las tropas de Cesar (y porque los cartagineses iban en elefante), y tras apenas 14 horas de viaje, completamos los 200 kilómetros hasta la frontera.

Allí, por fin, pudimos descansar en la fonda local. No lucia mal, realmente. No estaba dotada de ciertas comodidades, realmente lujos de los que se puede prescindir sin demasiados problemas (como agua caliente, baño privado, sabanas limpias y papel higiénico), pero lo que le faltaba en equipamiento lo suplía en tipismo. Ya me dirán en que lugar se puede disfrutar de un sueñecito amenizado por la presencia de un hermoso ejemplar de Didelphis imperfecta, simpático animal de olor y comportamiento poco menos que exquisito (Les emplazo a que lean a Gerald Durrell para saber mas sobre el…o que asistan a una sesión del parlamento en algún debate tenso).

Por fin ,al día siguiente se presento en el puesto fronterizo el caballero designado para acompañarme, con puntualidad británica (porque llego, como habíamos quedado, a las 9, pero hora de Londres), Ramiro Francisco Rivera (de todos los santos y Madre de Dios), responsable de comunicaciones y relaciones externas de la federación de fútbol nacional (es decir, el amigo del hijo del hermano del secretario suplente del presidente). A partir de entonces, empezó mi trabajo. Desde la frontera nos trasladamos a la capital, San Pepe, para iniciar allí la labor de archivo. Lamentablemente, los de la federación dejaban algo que desear. Dado que varias generaciones de porteros demasiado pulcros habían decidido que todos esos papeles viejos hacia feo, la posibilidad de encontrar alguna información mas allá del domingo anterior se hacia casi milagrosa. No es que hubiera lagunas en los datos, aquello era mas parecido al océano pacifico…

Pero seamos serios, vista la calidad del combinado nacional, tampoco había demasiado que contar, aparte de goles de los contrarios. Napoleón aun era cabo cuando la selección ganara su último partido…

Decidido a pesar de todo a realizar mi trabajo, me encaminé al estadio Nacional, para visitar sus instalaciones. Podríamos calificar su arquitectura de Neo rustica de inspiración inglesa. También aquí, como allí, grandes columnas estorbaban la visión…solo que si en el caso ingles tenían el practico uso de sostener la techumbre, aquí, donde dicho techo brillaba por su ausencia (en realidad esto es falso, lo que brillaba por su ausencia era el sol, y no vean como se notaba…), nos vemos obligados a lamentar su existencia como mero objeto decorativo. Todo sea dicho, los sanmauricianos (mas comúnmente conocidos como Maus o mausitos), que como hemos hecho hincapié antes eran gente poco dadas a lo superfluo, daban uso practico a dichos pilares, y de vez en cuando organizaban una gran colgada, para limpiar las cárceles de facinerosos (y opositores al presidente de turno, con lo que nunca faltaban candidatos…por definición, cada Mausito era un opositor al presidente de turno, al menos que este fuera el mismo o algún familiar).

Necesitando recurrir a fuentes primarias pues, decidí entrevistarme con periodistas, futbolistas y gentes del mundo del balón que hubieran conocido las viejas épocas. Aunque los datos eran poco objetivos en la mayoría de los casos (creo que debí escuchar 100 veces que a los recontraboludos carajotes de los Albos, el apodo del Real Olímpico, el equipo mas laureado del país, los árbitros no es que le ayudaran, es que le abrían paso cual guardia motorizado a un coche oficial…), pero al menos me dieron una pista, tenia que viajar a Puerto Escondido, todos coincidían en que el fútbol había entrado al país por allí, a comienzos de siglo.

Bien pertrechado de los objetos más vitales para el viaje (una cantimplora de vodka y dos paquetes de Montecristos), yo y el impagable Ramiro nos dirigimos hacia el Puerto, visitando de camino algunas de las poblaciones del país.

Y es aquí donde retornamos ahora al comienzo de nuestro relato, divisando desde la carretera (si dicho nombre se puede aplicar a una senda fangosa difícilmente diferenciable de sus andenes, salvo por el mejor firme de estos) la villa de Pueblonuevo (de arriba), última parada antes de llegar a Puerto Escondido, situado al pie de la cordillera.

¿Qué decir del descenso hasta allí? Que ríanse ustedes de rafting, parapentes, descensos de barrancos y otras chominadas semejantes, que algunos osan llamar deportes de riesgo…bajen ustedes por la pista antes mencionada, con porcentajes del 25 %, sin quitamiedos que valgan (¿para que, si en este país todos son muy machos?), en un todoterreno cuyos frenos estaban mas gastados que la canción del verano en septiembre,y conducido por alguien que por otro lado no saben que existen( algo muy común entre los conductores mausitos) y entonces sabrán lo que son las emociones fuertes.

Por fin, el camino mejoró, descendieron los porcentajes, y tras la última curva, lo vimos.

Con las casas arremolinadas sobre una colina colgada junto al mar, las calles siguiendo las curvas de nivel, Puerto Escondido se encontraba en una pequeña bahía ceñida entre dos cabos de altos acantilados, que dejaban apenas un pequeño paso entre ellos.
Por fin, aparcamos muy cerca de la orilla del mar, de un color verdoso, a juego con mi rostro del momento.

La zona del muelle era lo mas activo que había encontrado en todo el país (dejando aparte las tabernas)desde mi llegada, al menos media docena de estibadores descargaban el único barco atracado, mientras medio centenar les observaban con expectación …cuando ví que el cargamento se componía básicamente de cerveza importada, entendí el motivo de tal ajetreo, impropio de una tierra tan ajena al stress.

Nos dirigimos hacia la casa de Don Domingo del Real Amado Casado, alias Dom-king, una de las figuras estelares de la historia del fútbol mausito (lo cual no es mucho decir), famoso por el agarrón que le dio a Di Stefano en un partido amistoso de su club contra el Millonarios, y que hizo exclamar a este: “si vos queres mi mano te la concedo, che”. Desde entonces, como era de esperar, fue conocido en el mundillo como la “novia de Dí”…

Dom king moraba en una antigua casona ventilada por la brisa marina, de esplendidas vistas. Allí, mientras tomábamos unas jarras de zumo de cebada, y entre anécdotas sobre su carrera, nos fue revelando el origen del fútbol nacional.

“Fíjense que todo fue pura potra, si en lugar del HMS Queen of Caribean, entra al puerto el USS Ulises S. Grant, ahora estaríamos dándole al Béisbol, esa es la realidad, al menos es lo que siempre me decía mi padre, que es quien me contó la historia.

Andábamos allá por los años anteriores a la gran guerra (la del 14, eh), y en el país había estallado otra revolución. Solo que esta vez el nuevo presidente había decidido nacionalizar las compañías extranjeras. Como era previsible, esto no gustó precisamente a las grandes potencias, que decidieron hacer valer sus intereses, mandado algunos navíos de guerra (la política de la cañonera la llamaban) y ocupando un par de puertos. Y al nuestro llego el Reina del Caribe.

Las cosas fueron en realidad tranquilas. El crucero mando un aviso de que iba a bombardear el fuerte, para que se alejara la población civil. Se le contesto que no gastábamos de eso. El capitán del navío, entre sorprendido e indignado por no poder cumplir su misión al pie de la letra, nos pregunto en ingles de Oxford: “¿Y entonces, Caballeros, que debo volar?

Poco después, varios proyectiles destrozaban la delegación de hacienda, blanco designado de forma unánime, entre los aplausos de la multitud.

Siguió a esto el desembarco de una pequeña tropa británica, recibidos por alborozo por los indígenas, ávidos de alguna variación de su rutinaria vida.

Y aquí, en cierto sentido, es cuando los hados empezaron a moverse en pro del balompié. La escuadra de desembarco, como si el rastro de miles de marineros anteriores les indicara el camino, tomo el rumbo que han tomado y tomaran, por los siglos de los siglos, los tripulantes de las embarcaciones que atracan en el puerto, colina arriba hasta la plaza de los faroles rojos, residencia de la nutrida colonia de meretrices locales, uno de los principales motores económicos de la población.

Y allí, con extrema diligencia, como disciplinada parte de la gloriosa marina británica, se dedicaron a “ocupar” los distintos locales de la zona.

Y bueno, entre uno y otro “round”, y para entretener la espera, se cuenta que los marinos bajaron un balón del barco, y se dividieron para practicar eso que ellos conocían como Foot ball, en mitad de la plaza…lo curioso es como se formaron los equipos. Ya se que es algo no demasiado “honroso” para las pacatas mentalidades de nuestros compatriotas, pero hemos de admitir que los primeros conjuntos que se formaron en el país representaban a los tugurios de prostitución con mas éxito entre los soldados, así que el primer match enfrentó a los chicos de “Las pupilas de Doña Pepita” contra los jóvenes de “El Serrallo del Sultán”. Lamentablemente desconocemos el resultado final, al parecer a nadie se le ocurrió apuntarlo…pero lo cierto es que entre algunos de los espectadores nativos del evento, prendió la llama de eso del Sport…”

Tras el conmovedor relato, Don Dom nos acompañó a la plaza y nos hizo conocer el “ambiente" local (que al parecer, a el si le conocía bastante, porque todas las mozas de la zona le saludaban alborozadas).

Hice unas fotos, nos empapamos de espíritu del lugar, y tras despedirnos de nuestro anfitrión, iniciamos el regreso a casa.

Espero que el informe les guste a mis clientes pero…si, no pude dejar de observar lo curioso de que el origen del fútbol mausito, y el de los algunos de los dirigentes de la FIFA tengan tanto que ver, se puede decir que ambos son hijos de…Británicos.

Posdata:Este relato lo publiqué por primera vez en agosto del 2008 en el Café Fútbol(donde lo podéis ver con algunas imágenes añadidas). Me gustaron las posibilidades del protagonista, así que volví a recurrir a el un año más tarde. Próximamente pues podréis leer aquí otra de sus crónicas irreverentes…